Grupos juveniles con intereses comunes demuestran cómo estar entre pares ayuda a la salud mental de la nueva generación

 

Lunetas
Célia Fernanda Lima
25/08/2026

 

A los 13 años, Ryan dice que no le da vergüenza subir a un escenario y hablar por el micrófono. «Si es para hablar sobre el medio ambiente y mi comunidad, lo haré de verdad». Residente de la comunidad rural de Brito, en Cascavel, interior de Ceará, el niño dice que siempre ha hablado mucho, pero no tuvo la oportunidad de intercambiar ideas con más personas que los pocos compañeros de la escuela rural y los tres hermanos. “Desde que participé en la Conferencia para el Medio Ambiente y conocí al Colectivo Joven, pude aprender de muchas personas y expresarme más en público”, recuerda.

Es uno de los delegados del Colectivo Joven de Medio Ambiente de Ceará, una movilización infantil y juvenil vinculada a proyectos del Ministerio del Medio Ambiente. Ryan representa a su comunidad en reuniones y eventos, participa en decisiones importantes para el grupo y comparte experiencias con personas de la misma edad y jóvenes mayores. “Así como un bebé aprende de sus padres la forma de hablar, siento que, cuando estoy con el colectivo, aprendo a hablar y enseño también. Nuestro legado es saber que los jóvenes educan a los jóvenes”, afirma.

La confianza en sí mismo de Ryan vino no solo de una razón para luchar, sino que se moldeó con experiencias dentro del colectivo. La coordinadora y movilizadora del grupo, Bárbara Cruz, cuenta que, en las escuelas en las que opera el Colectivo Joven, los estudiantes más interesados inician el camino como delegados, participando en reuniones y comisiones sobre medio ambiente.

 

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