Bogotá, cerca de 20 niños colombianos y venezolanos son ya todos unos
reporteros.
buscan erradicar la xenofobia.
Alejandra
Macabi Villarroel tiene apenas 13 años, pero cuando se le pregunta qué
quiere ser cuando sea mayor, con seguridad dice una sola cosa: “Me veo
como una gran periodista”.
Es venezolana, propiamente del estado de Carabobo; sin embargo, lleva
casi cuatro años en Colombia. Junto a su mamá, sus abuelas y su
hermano, vive en una pequeña casa en el barrio Villa Sandra, del
municipio de Soacha, muy cerca de Bogotá.
Hablar es lo suyo. Es curiosa, espontánea y extrovertida. Y siguiendo
su sueño de ser una gran comunicadora, por invitación de una amiga de
su colegio, hace seis meses llegó al periódico comunitario Amigos Informativos y se quedó. Hoy, es una de las reporteras estrella del proyecto.
“Soy feliz cuando me voy a hacer entrevistas. Me encanta escuchar a
la gente. Ver cómo piensan y sienten las personas”, dice Alejandra.
Consciente desde ya, del papel del periodista en la sociedad,
Alejandra ha dedicado buena parte de sus reportajes, para hacerle saber a
su comunidad la gran cantidad de cosas que unen a colombianos y
venezolanos, porque como dice ella: “Somos tan parecidos, que podríamos
ser hermanos”.
Lo que uno es más que lo que divide
es uno de los tres medios comunitarios de Bogotá y sus alrededores, que
cuentan con el apoyo de la Agencia de las Naciones Unidas para los
Refugiados, ACNUR y la organización Aldeas Infantiles SOS, a través de
la campaña ‘Somos panas Colombia’.
Su objetivo, como bien lo ha
comprendido Alejandra, es crear puentes para acabar con cualquier acto
de discriminación y xenofobia.
¿Pero cómo romper fronteras si no es desde la diversidad?. Por eso,
este es un periódico hecho por niños colombianos y venezolanos. “Todos
compartimos nuestra forma de pensar y ver las cosas. Y realmente es muy
bonito cuando al final nos damos cuenta de que las diferencias no
existen. Somos dos países muy parecidos y es más lo que nos une, que lo
que nos divide”, señala entusiasmada Alejandra.
Cada pequeño reportero de ‘Amigos Informativos’, de alguna forma ha
vivido en carne propia la discriminación, por lo que los artículos
realmente cuentan con una carga de realidad que los acerca al lector.
“Cuando llegamos a Colombia con mi mamá y mi hermano, no fue fácil.
En el colegio se burlaban de mí. Me decían que por ser venezolana tenía
que estar en la calle y no en un salón de clase”, recuerda Alejandra.
“Esa fue una época muy dura. Yo extrañaba a mi país, a mis amigos y a mi
gente. Y no entendía por qué los otros niños eran así conmigo”, agrega.
Pero con el tiempo, las cosas fueron mejorando y Alejandra y su
familia se encontraron con ambientes menos hostiles, llenos de
solidaridad y respeto, que hoy la llevan a hablar de Colombia, como su
segundo hogar: “Me gusta todo de este país. La gente es alegre como en
Venezuela. Hay personas muy amables, siempre dispuestas a ayudar”, dice.
periódico «Amigos Informativos » va acompañado de un podcast, en el que
los niños colombianos y venezolanos cuentan de manera entretenida las
similitudes entre países.
La nacionalidad es secundaria, lo importante es la amistad
Personas como Adriana Alonso, quien con tan solo 14 años, es una
defensora de la igualdad. Ella es vecina de Alejandra y también hace
parte del equipo de reporteros de ‘Amigos Informativos’.
“Con cada encuentro nos empezamos a conocer y dejamos de lado esos
temas. La nacionalidad pasó a un segundo plano y ahora todos somos
amigos”, relata Adriana, quien si bien no ha sido víctima de
discriminación, sabe que es su deber como colombiana extenderle los
brazos a cientos de niños como ella, que llegan diariamente al país
junto a sus familias, en busca de nuevas oportunidades.
En las páginas de ‘Amigos Informativos’ se encuentra desde artículos
gastronómicos, hasta completos reportajes deportivos. En una de sus
ediciones recientes, dedicaron página entera a hablar de las similitudes
entre la bandeja paisa y el pabellón criollo venezolano.
“En Venezuela también tenemos una especie de arroz paisa. Es igual, solo que allá recibe otro nombre”, agrega Alejandra.
(primera niña de derecha a izquierda) y sus compañeros comparten con
algunos habitantes del municipio de Soacha sus experiencias contra la
xenofobia.
Un proyecto que integra
Para Rocío Castañeda, oficial de comunicaciones de ACNUR en Colombia,
este tipo de actividades ayudan a que los niños aprendan diferentes
habilidades, a reportar y narrar lo que pasan a su alrededor, integra a
la comunidad y aporta a la construcción de sociedad.
El Proyecto ha ido creciendo y ahora también incluyeron una sección
de fotografías cotidianas de su comunidad, tomadas por los propios niños
y un podcast, en el que hablan de temas curiosos, exploran dichos y
costumbres de ambos países.
La siguiente edición de su periódico, está por salir. Y las
reporteras Alejandra y Adriana se preparan para seguir dejando huella en
cada página. Aunque son apenas unas niñas, ambas saben que con estos
pequeños actos están contribuyendo a una mejor sociedad.
Reportaje producido por Paola Rojas Camacho para Noticias ONU.
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