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| Menores migrantes se concentraron ante la Consejería de Bienestar de Melilla para reclamar que se les permita documentarse. |
Niñas, niños y adolescentes de origen migrante, denuncian que pese a estar cerca de cumplir los 18 años y llevar entre uno y tres años bajo la tutela de la Comunidad Autónoma de Melilla, siguen sin estar documentados como obliga la Ley a las administraciones. Tras la concentración que el pasado 19 de octubre realizaron frente a la Consejería de Bienestar Social, y a las puertas de la Oficina de Extranjería y Fiscalía del Menor —ambos organismos intervinientes en el proceso de documentación— este lunes un nutrido grupo se reunió en privado para evaluar los caminos a seguir de cara a exigir que las autoridades atiendan a su demanda. Como aclaran en un comunicado de prensa, están preocupados porque compañeros suyos llegan a la mayoría de edad sin haber sido documentados y ello implica que “en muchos de los casos terminen en situaciones de irregularidad”.
Después de la concentración del pasado lunes apareció en el tablón de sus centros, un listado con los nombres de quienes esta semana debían ir a poner la huella, ninguno de quienes habían protestado estaba incluido
A la iniciativa, nacida de un grupo de jóvenes acogidos en la Purísima, se han sumado adolescentes mujeres del Centro Gota de Leche. Y la decisión de no dar sus nombres verdaderos se debe a que después de la concentración del pasado lunes apareció en el tablón de sus centros, un listado con los nombres de quienes esta semana debían ir a poner la huella, pero ninguno de ellos estaba incluido. “Nadie les ha dicho nada, pero que ninguna de las casi setenta personas que se concentraron el lunes anterior estuviera en esa lista, da que pensar”, reflexionan desde colectivos sociales que acompañan su reivindicación.
Según detallan, el reclamo y la desesperación ante la posibilidad de hacerse mayores de edad sin haber cumplimentado la documentación radica en dos problemas: el primero, que deben abandonar el Centro sin opción de pasar a la península, donde estiman podrían tener más posibilidades de trabajar. El segundo, que para documentarse una vez cumplidos los 18, los trámites son más difíciles.
Otra de las peticiones es que si no tienen pasaporte no se les tramita la cédula de inscripción, por cuanto su situación termina siendo de “total” indefensión. Esta cédula es un documento que en cierta forma sustituye al pasaporte cuando no hay posibilidad por parte de la persona de conseguir que su país de origen lo documente.
Los menores temen que con la mayoría de edad se quedarán sin documentos y son recursos a los que acudir.
En el caso de los jóvenes marroquíes, España alega que Marruecos emite pasaportes, que es cierto. El problema es que ni Marruecos tiene una oficina consular en Melilla, ni estos niños y jóvenes pueden pasar a la península para tramitarlo. De facto, entonces, es imposible para ellos tramitar un pasaporte.
“A muchos de nosotros que no tenemos pasaporte ni forma de conseguirlo, nunca se nos tramita la cédula de inscripción. Esto impide, también, que podamos viajar a la península una vez cumplidos los 18 años, inclusive en el hipotético caso de que hubiéramos puesto huellas. Además, se nos dice que no podemos tener cédula una vez que somos mayores, a pesar de la evidente imposibilidad de conseguir un pasaporte marroquí en Melilla”, destacan. Tampoco pueden regresar a Marruecos para tramitarlo, incluso porque muchos de ellos no tienen una familia a la que “volver”.
En el Centro La Purísima hay actualmente 426 niños y adolescentes menores acogidos. Entre ellos está Mohammed, que lleva un año y seis meses tutelado en Melilla sin ser documentado. “Quiero firmar, que me documenten porque me queda muy poquito, apenas cuatro meses, para cumplir los 18 años. Esta semana ha habido listas, pero no está mi nombre, y la documentación es lo que me permitiría pasar a la península para poder trabajar y ayudar a mi familia”, acota.
“Llevo un año y nueve meses esperando por poner la huella. El lunes pasado estuvimos manifestándonos frente a la Consejería porque hay muchos niños que salen sin estar documentados, y es nuestro derecho ser documentados antes de cumplir la mayoría de edad. Queríamos explicar en Fiscalía nuestras condiciones”, afirma.
También preocupa la falta de información, el no saber cuándo desde la Consejería han iniciado sus trámites, qué tiempo aproximado puede tardar, un entramado administrativo que solo genera incertidumbre y temores.
Incluso desde las organizaciones que acompañan su lucha, denuncian que para cualquier consulta a estos menores de edad se les está exigiendo “ir acompañados por un educador”, una asistencia o tutela que a su entender “limita su capacidad de acción y excede lo que la propia Ley del menor establece”. En la actualidad hay en Melilla más de 800 niñas, niños y adolescentes de origen migrante en situación de acogida, y se estima que de aquí a fin de año un centenar de ellos alcancen la mayoría de edad.
