«A partir de hoy, el paso del tiempo no será 
nunca más un cómplice de los abusadores de nuestros niños, ni un aliado de la impunidad (…).
La responsabilidad de los que abusan de nuestros niños será imborrable, 
igual como es imborrable el dolor que ellos causaron«.

La
nueva ley, promulgada el 11/07/2019 , acaba con el plazo de entre 5 y 10
años 
para denunciar desde que la víctima alcanza la mayoría de edad.

Santiago de Chile,

Los delitos sexuales contra niños y adolescentes en Chile no
prescribirán, una vez entre en vigor la ley promulgada, que
se aprueba después de varios escándalos de abusos contra menores que han sacudido el país,
sobre todo por parte de miembros de la Iglesia católica. El nuevo texto
no es retroactivo, algo que generó un arduo debate durante la
tramitación del proyecto en el Congreso.

«A partir de hoy, el paso del tiempo no será nunca más un cómplice de
los abusadores de nuestros niños, ni un aliado de la impunidad (…).
La responsabilidad de los que abusan de nuestros niños será imborrable,
igual como es imborrable el dolor que ellos causaron
«, dijo el
presidente chileno, Sebastián Piñera, que firmó la ley en un acto en la
sede del Ejecutivo.


Hasta que entre en vigor la ley, en los próximos meses, los delitos
sexuales contra menores de edad tienen un plazo de prescripción de entre
5 y 10 años desde que la víctima alcanza la mayoría de edad si esta no
presenta una denuncia, algo que ocurre muy a menudo. 

En España, la
legislación fija la prescripción en cinco años para el abuso y 15 para
la agresión sexual desde que la víctima cumple los 18 años. El Gobierno
de Pedro Sánchez aprobó en diciembre pasado un anteproyecto de ley que prevé que el plazo empiece a contar a los 30 años de edad.

«Todos sabemos que denunciar un abuso sexual es algo muy difícil,
especialmente para aquellos que sufrieron los abusos sexuales durante su
niñez o su adolescencia», señaló Piñera, quien añadió que muchas
víctimas consiguen el valor y la fuerza para denunciar muchos años
después de haber sufrido los abusos y con ayuda de profesionales.

El presidente aseguró que, entre 2015 y 2018, las denuncias de abuso
sexual aumentaron un 33% y el año pasado superaron las 10.000, aunque
esas cifras están lejos de mostrar la magnitud real del problema. Según
una estimación de la Fiscalía chilena citada por Piñera, por cada
víctima de abuso sexual que presenta una denuncia, hay otros siete
menores de edad que también fueron abusados y no lo denunciaron.

«El silencio se debe al miedo, a la culpa, a la vergüenza, a los
traumas, al sufrimiento y también al abuso de poder, porque detrás de
los abusos sexuales muchas veces hay abusos de poder, manipulación,
redes de encubrimiento
«, dijo el mandatario. Piñera lamentó que a las
víctimas que deciden dar el paso de denunciar los abusos, el proceso
penal posterior las lleva a «revictimizarse», un factor que incide en
que muchas veces prefieran no acudir a la Justicia.

El presidente agradeció al Congreso por la rápida aprobación del
proyecto y tuvo un gesto especial con James Hamilton y Vinka Jackson,
dos representantes de la sociedad civil que colaboraron activamente en
la elaboración de la ley. Hamilton es uno de los denunciantes del sacerdote Fernando Karadima,
protagonista de uno de los casos de abusos sexuales cometidos por
miembros del clero más mediáticos y destacados. Jackson, por su parte,
es psicóloga, escritora y activista por los derechos de la infancia que,
además, fue víctima de abusos cuando era una niña.


La nueva legislación también impide que prescriban las acciones
judiciales civiles para perseguir la responsabilidad de los cómplices y
los encubridores de los abusos, no solo a los responsables directos de
los delitos.

Solamente en los casos conocidos en el interior de la Iglesia
católica chilena, actualmente están abiertas 166 causas, contra 221
personas investigadas y que implican a 248 víctimas, de las que 131 eran
menores de edad al sufrir los delitos, según datos de comienzos de mayo
ofrecidos por la Fiscalía Nacional.

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