GRETA THUNBERG en París: invitada de honor en la Asamblea Nacional francesa,
e insultada.

Greta Thunberg (la segunda por la derecha) junto a un grupo de jóvenes activistas medioambientales en la Asamblea Nacional de París.
Greta Thunberg junto a un grupo de jóvenes medioambientales en la Asamblea Nacional de París.  Reuters

La puesta en escena para Greta Thunberg
en París no podía ser más elocuente. No porque estuviera invitada para
debatir en la Asamblea Nacional francesa, un raro honor más
extraordinario aún vista la corta edad de la joven, 16 años. Sobre todo,
porque el París al que llegó Thunberg este martes es una ciudad —y todo
un país— casi fundidos por una oleada de calor, la segunda en pocas
semanas, que pone en evidencia que los riesgos del cambio climático
contra los que lleva advirtiendo desde hace más de un año la joven
activista sueca son un problema que, más que a la vuelta de la esquina,
están ya metidos en casa.

“De aquí a 2030, si no hacemos nada, no podremos revertir el cambio
climático”, advirtió, muy seria, ante los casi 200 diputados que
acudieron a escucharla.



La joven  Greta Thunberg, insultada  por algún político francés.

La presencia de Thunberg ha provocado una fuerte controversia en
Francia. Diputados sobre todo de derecha y de la extrema derecha
criticaron en los últimos días la presencia de la joven, a quien
llamaron a boicotear tras calificarla, entre otros, de “profeta en
pantalones cortos”, “gurú apocalíptico”, “premio Nobel del miedo” o
marioneta al servicio de lobbies ecologistas. 

Unas calificaciones y unas
ausencias —Thunberg y otros tres jóvenes activistas franceses hablaron
finalmente en una sala y no el hemiclo— que no inmutaron a la
adolescente sueca.

Thunberg no se ha quedado de brazos cruzados y ha respondido en la
Asamblea a los ataques recibidos: “Somos objeto de amenazas y burlas por
citar cifras y hechos científicos”
, y ha destacado que lo único que
piden a la clase política es que escuche a los investigadores.

En su discurso, la activista sueca ha invitado a “aquellos que dicen
que exageramos” a leer el último informe del Grupo de Expertos
Intergubernamental de la ONU (GIEC), que llama a actuar para disminuir
el aumento de temperaturas de 2ºC a 1,5ºC. 

Además, ha alertado de que
“el verdadero peligro son las empresas y los políticos que fingen actuar
y no hacen nada”. 

La activista ha lanzado una pregunta:¿Cómo podemos
actuar sin sonar alarmistas?
”, y ha resaltado que será imposible
resolver esta degradación climática sin tratarla como una verdadera
crisis.

“Algunos han decidido no venir aquí hoy, algunos han decidido no escucharnos. No pasa nada. Ustedes no están obligados a escucharnos, al fin y al cabo, no somos más que chavales.
Pero ustedes sí tienen el deber de escuchar a la ciencia. Es todo lo
que pedimos: que se unan tras la ciencia”, replicó Thunberg agitando en
su mano el último informe del grupo de expertos intergubernamentales
sobre la evolución del clima de la ONU, el Giec. Además de contra
responsables políticos, la joven también cargó contra empresarios y
periodistas, a quienes responsabilizó de “mentir” sobre lo que hacen
jóvenes como ella y de no contar lo que está pasando ni de advertir de
la seriedad de la emergencia climática para concienciar adecuadamente a
la sociedad.


Mientras Thunberg hablaba, toda Francia sudaba. El país sufre su segunda oleada de calor en pocas semanas,
tras haber registrado en junio el récord absoluto jamás registrado: 46
grados en el sur del país. París se apresta a batir también en los
próximos días su propio récord con temperaturas de hasta 41 grados. El
último récord, recuerda la Agencia France Presse, data de 1947, cuando
los termómetros capitalinos marcaron 40,4°C.

La sequía es ya una preocupación nacional y sectores como el vinícola
se preparan para el golpe que se avecina, con una caída de la
producción de entre 6 y 13% respecto al año pasado, según estimaciones
oficiales. En numerosas ciudades del país se han dispuesto salas “de
refresco”, se ha limitado la circulación y se han decretado medidas
dirigidas sobre todo a los mayores, la población más vulnerable en estos
momentos, con vistas a evitar un episodio como el de la oleada de calor
de 2003, que dejó 15.200 muertos en Francia.


Desde la Asamblea Nacional, Greta Thunberg tomaba sorbos de agua de
una botella de aluminio reciclable —también ha venido a Francia en tren
para contaminar menos— mientras seguía reclamando que los responsables
políticos y sociales actúen de una vez y lo hagan de verdad, no solo
como “bellas campañas de relaciones públicas”. “La emergencia climática es hoy y es ahora, y no acaba más que comenzar, y solo va a empeorar”, insistió.


Micro Striking – Prepared Actions for the 20-27 st Sept (pdf) 

MÁS INFORMACIÓN

Comunica GSIA