
Trabajo colaborativo, aprendizaje-servicio, aprendizaje dialógico,
convivencia y arraigo en el territorio son algunos de sus elementos clave.
Hacenderas, ir de bereda, obrerizas, sextaferias, andechas, auzolanes. Estos son
algunos de los nombres que reciben los trabajos comunitarios que en
muchas partes del país (Segogia, Soria, Asturias, Cantabria, Navarra,
País Vasco) históricamente se han venido desarrollando por parte de
vecinas y vecinos para el mejoramiento de las infraestructuras de las
poblaciones, de los caminos de acceso, o también del cuidado de los
cultivos. De hecho, la legislación permite que a base de estos trabajos
se “paguen” impuestos municipales.
obrerizas, según la zona) se siguen manteniendo con bastante frecuencia.
Aunque la despoblación o la llegada de nuevas y nuevos vecinos va
diluyendo las antiguas costumbres. La fuerte mecanización del rural
también ha hecho que lo que antes suponía reunir a todo el pueblo para
pavimentar una calle, ahora lo puedan hacer entre dos o tres vecinos.
Pero con el matiz de que son los centros educativos el motor de la
actividad. Preferentemente, a las escuelas unitarias en las que niños y
niñas de diversas edades se encuentran en la misma aula.
El proyecto
el entorno en el que habitan.
personas mayores del pueblo para que les cuenten en qué consiste una
hacendera, cómo se hacía en su tiempo y qué suponía.
miembros de enProceso. El proyecto lo han puesto en marcha en siete
pueblos de Segovia. “Por ejemplo, en Carrancillo se hacía el martes de
Carnaval, , que era cuando había poco trabajo en el campo, llovía poco
en esa época, y ya tenías algunas horas más de luz. Muchos de los
mayores lo recuerdan como una fiesta”, afirma.
en un primer momento, por separado pensarán qué les gustaría cambiar del
pueblo para exponerlo ante sus compañeros. De la puesta en común
surgirá el proyecto que, en principio, sumará las aportaciones de todo
el grupo.
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| Presentarle el proyecto a la alcaldesa es otro de los hitos. |
con la idea ya clara, habrán de construir una maqueta del espacio con
los elementos que cada uno quiere introducir. Cuando está acabada, se
reunirán en el Ayuntamiento con el o la alcaldesa para explicarle qué
han soñado.
alcalde, sobre las posibilidades reales de todo aquellos que niñas y
niños han planificado. Después, mediante un bando, se convocará a todas
las vecinas y vecinos a la hacendera un día a una hora determinados.
con los niños como grupo motor. Pero, además bebe de la tradición de
trabajos comunitarios, al mismo tiempo que se acerca al aprendizaje
servicio. Y, al mismo tiempo, bebe del concepto de inteligencia cultural
trabajado en las comunidades de aprendizaje, al igual que del aprendizaje dialógico.
proceso en el que los niños son protagonistas de muchos aprendizajes
(hablan en público, redactan sobre el proceso, han de construir una
maqueta, han de escucharse, aprender de su pueblo, hablar con diferentes
personas). Pero si tiene algo potente Haciendo hacenderas es la
capacidad de atraer hacia sí a muchas personas.
pequeño pueblo de lo que algunos llaman “la España vacía”, sino en la
administración local, en las familias, en las personas mayores.
Las AMPA, asegura Sergio, son clave en el medio rural para el
mantenimiento de la escuela y para la cohesión social”.
con Sergio en un congreso de alcaldes innovadores en Segovia auspiciado
por la Fundación COTEC. Su proyecto es uno de los que la Fundación “apadrina”
y van a presentarlo a otros municipios, como una práctica innovadora.
Una innovación que va de la mano de las costumbres más arraigadas y
antiguas.
Bulgaria. Muchas tienen, claro, vínculo con el AMPA. A lo que hay que
sumar que a las hacenderas se han acabado acercando muchas, algo que
Arranz lee como muy bueno para el pueblo.
fines más importantes de proyectos como este. Pensando, además, en la
posibilidad de que niñas y niños no huyan de pueblos en los que ellos
han construido algo. Para Arranz es interesante como “un granito de
arena más” que pueda suponer la construcción de una identidad rural
positiva: “Yo soy de pueblo y ser de pueblo mola” porque hacemos todas
esatas cosas.
Esto supone que los centros en los que tienen un enfoque más
constructivista y se trabaja por proyectos, pueden hacer de este uno más
de sus proyectos. Y por contra, al estar tan trabajado, en aquellos en
donde el maestro o maestra no se ha atrevido a cambiar la metodología,
se lo pone fácil para comprobar cómo funciona, qué implicaciones tiene y
cuáles son algunos de los resultados.
Samboal, Carracillo, Narros, Chatún o Mudrián ya son estrechas, con un
proyecto así se acercan todavía más. Sin olvidar la “oportunidad
pedagógica” que supone que niñas y niños, junto a su docentes, visiten
el ayuntamiento, conozcan parte de su funcionamiento y tengan que
presentar el proyecto ante el alcalde.
de hacnderas y luego nos metimos en la metodología oasis, de
participación comunitaria; montamos una obreriza a la que asistieron 70
personas de un pueblo de 200 habitantes”.Para
Arranz, a pesar de la dificulta de medirlo, proyectos como este podrían
suponer que mañana estos niños creen cooperativas y se queden en sus
territorios, no los abandonen para ir a la ciudad. “Generar un pueblo
vivo hará que se mantenga” en el futuro. “Hay pueblos pequeños que hacen
proyectos muy grandes”.
responsabilidad y un papel mucho más activo a la hora de que tu pueblo
funcione bien”.



