El Capitán Cortés, al que la dictadura otorgó honores de mártir por su resistencia durante una sublevación en Jaén, acabó dando nombre a una escuela de Carabanchel. Ahora, la comunidad educativa ha votado para cambiar su nombre por el de la escritora María Lejárraga, pero la Administración no responde

 

elDiario.es
Lourdes Barragán
Foto: Cedida
22 de septiembre de 2026

 

Era la primera vez que sus estudiantes habían sido llamados a las urnas: los que votaron apenas pasaban el umbral de los 10 años, y algunos incluso menos. También era la primera vez que su colegio (o cualquier otra escuela pública de Madrid que conozcan) convocaba un referéndum para cambiar el nombre a sus instalaciones. Todo a raíz de una pregunta. En la dirección del centro llevaban tiempo haciéndosela y, un día, decidieron trasladarla al alumnado y sus familias: ¿tiene sentido que un colegio público lleve el nombre de un militar? Y más si, como es el caso, se trata de uno de los sublevados durante la Guerra Civil por liderar una rebelión de guardias civiles en plena contienda contra la República.

Antes de las vacaciones, el CEIP Capitán Cortés decidió que era la hora de abandonar simbólicamente a este personaje, un militar que encabezó un asedio en Andújar (Jaén) poco después del golpe de Estado, convirtiéndose en un emblema de la dictadura y que cuenta con un homenaje en la capital, pese a la ausencia de relación personal alguna con Madrid.

Los estudiantes del centro público que hoy mantiene ese legado acudieron a votar el pasado 21 de mayo. Lo hicieron junto a sus docentes, familiares y el resto del personal, en un plebiscito autoorganizado que ganó la escritora María Lejárraga, una de las opciones disponibles en la papeleta. Eligieron que fuera ella quien diera al centro su nuevo nombre, pero, a la vuelta del verano, todavía no se sabe qué será de esta promesa.

 

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