Este verano, los representantes legales en Chicago de los menores no acompañados enfrentan presupuestos recortados después de que el gobierno federal dejara caducar un contrato, una medida que llega tras meses de audiencias de inmigración aceleradas.


BORDERLESS
JULIÁN GONZÁLEZ
Ilustración de Jesse Renee Kennedy para Medill/Borderless Magazine
18 DE AGOSTO DE 2026
Esta primavera, dos hermanas se sentaron en silencio mientras otros niños jugaban y miraban a través de los estantes de libros y juguetes detrás de ellas. Las niñas, cuyo país de origen no ha sido revelado para proteger su privacidad, comparecieron virtualmente ante la jueza de inmigración de Chicago Elizabeth Crites, desde el centro de acogida que las alberga.
Ana Elizabeth Souffront, abogada del Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes (NIJC, por sus siglas en inglés) con sede en Chicago, representaba a las niñas en el caso que determinaría si podían permanecer en los Estados Unidos. Souffront, quien asistió en persona a la corte de Crites, argumentó que el NIJC necesitaba más tiempo para evaluar las opciones de alivio, ya que una de las hermanas era de ’corta edad“, es decir, menor de 13 años. Como para enfatizar este punto, la hermana menor se daba la vuelta periódicamente para jugar con juguetes y ver qué hacían los otros niños detrás de ella.
Crites se negó a extender el plazo y programó que las niñas comparecieran nuevamente en la sala del tribunal número ocho el 11 de mayo, apenas ocho días hábiles después. Eso significó que Souffront tuvo que esforzarse al máximo para armar una presentación compleja que explicara el peligro que las niñas habían enfrentado y aún podían enfrentar en su país de origen, y por qué debían poder quedarse en los Estados Unidos.
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