El resultado de esta edición, que llega un año tarde por la pandemia, es
atípico. Se esperaba malo, pero ha sido todavía un poco peor del que la
gente que sabe de esto auguraba. Hay una caída generalizada en todo el
mundo, excepto algunos países asiáticos como Japón y Corea, que se
explica en principio por el cierre de los centros educativos por la
Covid. Pero dentro de ese descenso, España ha aguantado mejor el tirón
que otros países, con lo que en términos relativos hemos mejorado. Es la
primera vez que nuestro alumnado está en la media europea en
matemáticas, ciencia y lectura.
Es por demérito ajeno en parte, sí, pero también hay que valorar (algo
al menos) el esfuerzo que se hizo para mantener los centros abiertos y
la labor del profesorado. Fuimos de los países que menos días cerraron,
45. Y eso, dicen los expertos, se nota en un contexto en el que en media
en Europa se han perdido conocimientos equivalentes a dos trimestres escolares.
Por lo demás, a la espera del análisis profundo de los microdatos que
permita localizar otras historias y circunstancias con más detalle, es
parecido a otras ediciones. En España las comunidades del norte dan
mejor, bastante mejor que las del sur. Los chicos ofrecen mejor
rendimiento por las materias evaluadas (ciencias, matemáticas y lectura)
pese a que en la escuela en general suelen ir peor, y además ellos se
desploman en lectura. Ellas tienen unos resultados más equilibrados.
Hemos preparado una pieza con unos cuantos gráficos para que miréis los
datos de vuestra comunidad (¿cómo ha rendido? ¿tiene mucho alumnado
excelente, poco?) y otras cuestiones como los resultados por países.
También incluiremos las reacciones del Ministerio de Educación, que va a
valorar el resultado de España este mismo martes.
Esta semana también os hemos contado una encuesta entre el profesorado
para medir su opinión sobre los programas bilingües en la escuela. Los
resultados no van a sorprender tanto, pero siempre es necesaria
información fehaciente para confirmar lo que la experiencia personal
indica. El bilingüismo, opina el profesorado que lo imparte y lo ve a
diario, eleva el nivel de inglés (solo faltaba), pero lo hace a costa de
perjudicar el aprendizaje de los contenidos de las asignaturas. El
pensamiento es unánime: el 97,9% de los preguntados coincide en este
diagnóstico.
Además, estos programas tienden a aumentar la segregación del alumnado,
porque la tendencia es a agrupar a los estudiantes por nivel de inglés.
Y, ¿quién maneja mejor el idioma? Quien tiene los medios para pagarse
las clases, otro ejemplo de que intuición y realidad estudiada pueden coincidir.
Además, las clases en inglés provocan que el alumnado se retraiga y
participe menos en clase, con la pérdida para la riqueza del aprendizaje
que eso implica. Os dejo aquí el enlace, con un montón de gráficos con los resultados y la consecuencias del método bilingüe.

