Entre las consecuencias derivadas de las noticias falsas o bulos, destacan que:
- Influyen
y manipulan la creación de todo tipo de opiniones, planteamientos
vitales o políticos, cuidado de la salud, relación con otras personas,
deseos o intenciones de compra, entre otras. - Ponen en riesgo la salud física, emocional y psicológica del
menor, así como el desarrollo saludable de su autoestima y de sus
relaciones sociales. - Intentan generar sentimientos extremos de miedo o enfado, pudiendo
llegar a provocar situaciones de alarma, indignación, terror o pánico. - Perjudican especialmente a personas y grupos en riesgo de
exclusión con prejuicios o ideas negativas preconcebidas que a menudo
forman parte de campañas difamatorias, de aislamiento, hostigamiento o
ciberacoso. - Fomentan el consumismo, ya que pueden utilizarse como señuelo para
dirigir a contenido promocional o tiendas online, aunque sea de forma
indirecta. Por ejemplo, cuando se centran en desprestigiar una marca o
un tipo de producto con la intención indirecta de promover el consumo de
otro. - Pueden motivar la instalación de algún complemento o app
maliciosa, con la excusa de reproducir un determinado contenido
multimedia, o acceder a un archivo adjunto con una supuesta información
adicional. Estos archivos son capaces de infectar su dispositivo, robar
sus credenciales o vulnerar su privacidad.
Las
noticias falsas o bulos tienen una serie de características que pueden
facilitar su identificación. Enseñar a los menores a cuestionar y
contrastar la información que aparece en Internet es fundamental para
frenar su difusión y minimizar sus efectos:
- ¿Quién ha creado la información?
Comprueba si se nombra a la persona u organización que lo ha
creado, si se trata de alguien reconocido o del que puedas encontrar
información en otras publicaciones. A menudo la página web en la que
está publicada la noticia no es un medio informativo real, fiable o
reconocido. - ¿Cuándo se ha creado la información?
Hay bulos con carácter atemporal, pero otros tienen una clara
intencionalidad acotada en el tiempo, relacionada con algún suceso de
actualidad. En cualquier caso, es probable que no se haga referencia a
fechas concretas. En muchas ocasiones, se utilizan imágenes o hechos
antiguos, manipulados o sacados de contexto, asociándolos a un suceso de
actualidad. Es posible revisar la procedencia de las imágenes en
servicios como Google Reverse Image Search o TinEye. - ¿Por qué han creado esta información?, ¿a quién favorece o perjudica?
Es importante pensar quién puede estar detrás de la creación de
estas noticias, que muchas veces son encargos pagados por empresas o
colectivos para desprestigiar un producto, un personaje público o un
contexto político. Los menores deben reflexionar sobre el impacto de
estas noticias en la sociedad, cómo esperan que reaccionen ante ellas,
cuál es su posible objetivo y los beneficios que pueden proporcionar a
algunas personas. - ¿Presenta referencias fiables?
Un contenido informativo de calidad ha de aportar referencias
evidentes, y se ha de poder acudir a sus fuentes en Internet para
contrastar sus afirmaciones. En muchos contenidos falsos no se citan
fuentes, o no se indican de forma clara, o solo se dan referencias poco
concretas o abstractas, difíciles de verificar. - ¿Falta algún detalle que podría ser importante?
A veces omiten parte de la información para manipular las
emociones, aprovechando los sesgos ideológicos de la persona que
visualiza el contenido. Una buena información muestra todos los puntos
de vista para que quien lo recibe decida cómo valorarlo. - ¿Se ajusta el titular al contenido?, ¿resulta creíble?
La redacción del texto puede contener errores ortográficos y
gramaticales, no incluir diferentes puntos de vista, fuentes o
referencias. Esto puede indicar que se trata de un texto redactado de
forma poco profesional, no por un periodista real. En el caso de que
aporte fuentes, conviene comprobar que sus afirmaciones se ajusten a lo
que efectivamente dicen estas referencias, además de asegurarse de que
sean fiables y reconocidas. También es característico que utilicen un
estilo demasiado informal, sensacionalista o morboso para llamar la
atención, solicitando el reenvío urgente de la noticia entre los
contactos.Un ejemplo evidente es el clickbait en el que,
aprovechándose de unos titulares llamativos e imágenes de portada
morbosas, buscan generar curiosidad en el lector para que haga clic en
el enlace y visite la página. Así, logran un beneficio económico gracias
a la publicidad que contiene la página.
