Conclusiones y Recomendaciones.
En primer lugar, se trata de crear las condiciones para que en el diseño de las políticas públicas los niños puedan emitir su voz con el menor grado de interferencia posible.
No se ignora aquí el problema de la legitimidad de la voz de los niños. La legitimidad de la voz de los niños participa de todas las dificultades que afectan a los adultos con el agregado del obstáculo ya mencionado de la mediación de los adultos.
Poner de manifiesto los problemas vinculados con la mediación por parte de los adultos constituye tal vez la recomendación más fuerte en este campo.
Se trata también de reformular las estrategias de protección de la infancia no solo sin afectar su libertad de expresión sino expandiendo esta libertad.
Encontrar estrategias de diálogo franco y sincero entre los niños y los adultos constituye en todo caso el corazón de cualquier estrategia seria en este ámbito.
Aceptar la libertad de expresión que plantean las nuevas tecnologías (redes sociales) sin demagogias y sin condicionamientos que excedan lo previsto normativamente es uno de los desafíos centrales, no solo de la relación con la infancia sino de la posibilidad de ensanchamiento de las bases de la democracia.