COMUNICADO GSIA: Por la Dignidad de los Niños que Emigran solos

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POR LA DIGNIDAD DE LOS NIÑOS QUE EMIGRAN SOLOS

 Las leyes, las normas jurídicas, son expresiones de los consensos sociales que rigen en una sociedad. Mas, en el momento en que son aprobadas y sancionadas como tales, generan obligaciones para la ciudadanía y para los poderes públicos. España suscribió, el 30 de noviembre de 1990, la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. Con ello, las obligaciones para los Estados, dirigidas a garantizar los derechos humanos de las personas menores de edad y establecidas en esa Convención, entraron a formar parte del ordenamiento jurídico español.

En el artículo 2 de la Convención puede leerse con claridad que los Estados respetarán y garantizarán los derechos de todos los niños y niñas sujetos a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de su raza, color, sexo, idioma, religión u origen nacional. Asimismo dice que los Estados tomarán las medidas apropiadas para proteger al niño de toda forma de discriminación o castigo.

A la luz de estos principios legales, la exposición pública a la que están expuestos los niños extranjeros que viajan solos a nuestro país y la instrumentalización de su situación por parte de cierto partido político, representan una vulneración flagrante de sus derechos.  Como lo es también, por omisión, la falta de respuesta de las administraciones encargadas de su tutela y protección (las Comunidades Autónomas) tanto en forma de defensa de su dignidad como seres humanos, como a través de las medidas de acogimiento y atención profesional  apropiadas para conocer y atender a sus necesidades.

La ciudadanía en general, y los medios de comunicación en particular, tienen también una responsabilidad frente a estos niños.  Comenzando por dejar de motejarles como “menas” (expresión que les estigmatiza y les convierte en seres anónimos, y no como personas de carne y hueso) y continuando por interesarse en conocer las motivaciones, los anhelos, las aspiraciones que les han llevado a afrontar una peripecia migratoria arriesgada, y así mismo, reflexionando sobre las fortísimas desigualdades estructurales que subyacen en los movimientos humanos desde los países pobres hacia los países ricos.

Asociación GSIA